Los portuenses cierran el año más exitoso de toda su historia
El Rácing Portuense sueña despierto
La eliminatoria de Copa frente al Valencia y los playoffs de ascenso ante el Rayo han significado las citas más importantes del añoEl equipo de fútbol de la localidad gaditana de El Puerto de Santa María vive desde hace año y medio su momento más dulce. Los más viejos del lugar, aquellos que llevan viendo a su Rácing Club Portuense desde hace décadas, no recuerdan tiempos mejores. La pasión por el club de la ribera del Guadalete no alcanza límites.
La recuperación de la entidad racinguista tiene su punto de partida en la temporada 2004, cuando el empresario Manuel Lores, natural de El Puerto, decide apostar por el club de su ciudad. Años atrás, los r

ojiblancos andaban en las catacumbas del fútbol español, jugando en categoría regional y en campos de tierra. Pero la revolución planeada por Manuel Lores va más allá de lo imaginable. El primer paso es subir al equipo a Segunda División B, una categoría más acorde a una ciudad de 80.000 habitantes como es El Puerto. Sin embargo, la empresa no se antoja nada fácil. En la temporada 2004 / 2005 los portuenses lograrían jugar la fase de ascenso, pero el Villanovense les hizo despertar del sueño. Un 1-5 favorable a los extremeños en el partido de ida dictó sentencia en una eliminatoria que se antojaba a priori muy igualada.
Ansiado ascensoA pesar del mal trago que supuso jugar otro año más en Tercera División, la confección de la plantilla en el campeonato 2005 / 2006 ilusionó de nuevo a los aficionados. Bajo la batuta del entrenador José Luis Burgueña, el Rácing jugó con un sólo objetivo: el ascenso. Con solvencia y autoridad los pupilos de Burgueña llegaron al final de la temporada regular en primera posición. El escollo final no era otro que unos nuevos playoffs a ida y vuelta, tan traicioneros que son capaces de dejarte con las mieles en los labios después de una campaña brillante. No obstante, el buen hacer y la suerte, siempre importante en este tipo de envites, se apoderaron del Portuense. El factor campo, que hizo que los partidos de vuelta se jugaran en el José del Cuvillo, fue determinante. Arenas de Armilla y Toledo fueron los últimos obstáculos en el camino. Un camino que ahora sí se tornaba favorable, y las penas pasadas se convertían en alegría exultante. El gol de Ocaña en el Salto del Caballo o el de Masegosa en un estadio portuense hasta la bandera quedarán grabados en el recuerdo de muchos. El Puerto volvía a tener a su equipo doce años después en la categoría de bronce del fútbol español.
Pretemporada convulsa
La primera piedra en el proyecto del presidente de la entidad, Manuel Lores, estaba puesta, ya que el empresario portuense afincado en Marbella había manifestado en numerosas ocasiones cuando llegó al club que “en cinco años llevaré al equipo donde se merece, a la Liga de Fútbol Profesional. Si no en Primera sí intentar consolidarlo en Segunda División A”. Las pretensiones del dirigente, por tanto, eran muy ambiciosas al mismo tiempo que arriesgadas. El respaldo de Ayuntamiento, empresas y ciudadano de a pie no era el deseado, y los peores augurios se extendieron en el seno de la entidad racinguista.
En julio de 2006, en plena planificación de la nueva y esperada temporada en Segunda B, Manuel Lores anunció a los medios que dejaba el club al asegurar que se encontraba solo en su apuesta de llevar al Rácing Portuense a la élite del balompié. Al final ,las aguas volvieron a su cauce, y el presidente dio marcha atrás a su intento de abandono. Esta incertidumbre trajo consecuencias negativas tales como la espantada de varios jugadores fichados días antes, y que ante semejante situación de crisis decidieron marcharse. En ese momento, salió a relucir la figura del secretario técnico, Javier Otero, quien con un tiempo límite pudo recomponer la plantilla con las posibilidades que ofrecía el mercado en esos momentos.
La fiesta de la Copa Tras un comienzo en liga notable, bastante por encima de lo esperado, el Rácing Portuense puso también especial hincapié en la Copa del Rey. Nadie podía imaginar q

ue el Puerto acogería una eliminatoria de dieciseisavos de final contra un grande, pero nada más lejos de la realidad esa hazaña se produjo tras una brillante actuación de los portuenses en tres rondas anteriores contra equipos de su mismo nivel. Granada, Fuenlabrada y Linares fueron los rivales que acabaron sucumbiendo ante los rojiblancos.
Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Valencia eran los cuatro equipos más fuertes que podían quedar encuadrados en el sorteo con los de Burgueña, y las bolas decidieron que fuera el equipo de la capital del Turia quien protagonizara una eliminatoria histórica para el “racinguismo”.
El 25 de octubre de 2006 fue el día en que el Rácing se enfrentó a un grande del fútbol español y europeo como el Valencia, en un estadio José del Cuvillo abarrotado, a pesar de las inestables condiciones meteorológicas. Los Joaquín, Marchena, Angulo o Regueiro vivieron en sus carnes como en el minuto 3 de partido el equipo modesto daba la sorpresa y se adelantaba en el marcador con gol de Ocaña. La superioridad del conjunto ché acabó notándose al final en el marcador (2-1), pero el resultado quedó en mera anécdota. Sólo quedaba disfrutar de la vuelta en un estadio colosal como Mestalla, donde el Rácing dio la talla y perdió con dignidad y orgullo.
De revelación a candidato
La primera temporada de los portuenses en la Segunda B tras muchos años en el ostracismo debía ser tomada como una campaña para conocer la categoría e intentar no pasar apuros para lograr la permanencia. Ya en el mes de octubre, el míster rojiblanco José Luis Burgueña reconocía que “no sería fácil. Estamos en un buen momento de forma y resulta

dos, y eso siempre hay que aprovecharlo porque los baches llegarán más tarde o más temprano. Ello no quita para que nuestros aficionados no se ilusionen con el equipo, sólo que el objetivo inicial es la permanencia”.
Tras el mes de noviembre, el Portuense se colocaba en los puestos altos de la tabla, por lo que pasaba a ser el equipo revelación del grupo IV. Ya en enero, en la última jornada de la primera vuelta, el calendario deparó un Córdoba – Rácing Portuense que dirimió la consecución del título honorífico de campeón de invierno. El empate a uno final dejó a los portuenses segundos, pero con la moral por las nubes, ya que era el primer equipo en puntuar en el Nuevo Arcángel.
Las jornadas pasaban y los hombres de Burgueña se hacían fuertes en su feudo, cediendo en toda la temporada tan sólo dos derrotas. Ya a falta de diez jornadas del final, y con un puesto entre los cuatro primeros, hubo un punto de inflexión. El preparador vasco se concienció de que su puesto en la tabla clasificatoria ya no era casualidad, y que el cartel de equipo revelación se había quedado pequeño. El Rácing empezó a competir de forma resultadista y dejó el buen fútbol de jornadas anteriores para mejores ocasiones. Los puntos en liza en cada partido se convirtieron en vitales para alcanzar los playoffs de ascenso.
De Arroyo de la Miel a Vallecas
El sueño de disputar la fase de ascenso a la Segunda A se hizo realidad en la penúltima jornada liguera. El escenario fue el polideportivo municipal de Arroyo de la Miel y su verdugo el ya descendido filial del Málaga. Cerca de 800 aficionados llegados desde El Puerto no dudaron en animar al equipo en tierras malagueñas. La ‘marea roja’ desplazada para aquel encuentro se convirtió en la expedición de seguidores más numerosa en los casi ochenta años de vida de la entidad. Allí disfrutarían de una victoria por tres tantos a cero que les aupaba a tan sólo dos pasos de la gloria.
El sorteo para las eliminatorias de ascenso no deparó suerte al conjunto presidido por Manuel Lores, ya que tocó uno de los ‘gallitos’ del bombo: el Rayo Vallecano, club que hasta hace sólo seis años militaba en la Liga de las Estrellas. Al igual que en la eliminatoria contra el Villanovense de dos temporadas atrás, el Portuense pecó de inocente en el partido de ida. Los nervios y la falta de concentración en momentos puntuales acabaron con las ilusiones de un conjunto que sin lugar a dudas, y a pesar de la eliminación, ha hecho historia. Para el recuerdo quedará el partido de Vallecas en el que los jugadores portuenses lo dieron todo hasta el punto de hacer peligrar el pase a los madrileños.
Cambio de objetivos
La nueva temporada 2007 /2008 está deparando más penas que alegrías, ya que el equipo coquetea con los puestos bajos de la tabla. Con mayor presupuesto que el año anterior y con una plantilla aparentemente de más calidad, no se están consiguiendo los resultados esperados al inicio de la competición. Por ello, el objetivo hoy por hoy no es otro que salvar la categoría sea como sea, ya que tras veinte jornadas disputadas ocupa el decimosexto puesto, que de acabar así le llevaría a disputar una fatídica promoción de descenso. Aun así, el Rácing Club Portuense se ha hecho un hueco en el panorama futbolístico español, y ese desconocido que era hace dos años, actualmente está en boca de muchos aficionados al mundo del balompié.